
Cuando el CO2 se disuelve en el agua, ésta se torna más ácida y esa acidificación se extiende hacia las profundidades. Zachos señaló que al investigar las capas sedimentarias del océano pudo observar los efectos de la rápida acidificación durante el PETM.
La investigación reveló que la cantidad de CO2 que contaminó la atmósfera causó un calentamiento global mucho más grave que lo que se creía hasta ahora.
El origen del actual calentamiento global es atribuido en mayor parte a la quema de combustibles fósiles que producen metano y dióxido de carbono, principales componentes de los gases invernadero o termoactivos.
Pero hace 55 millones de años, según los científicos, el calentamiento global fue causado por la liberación de metano desde depósitos submarinos en las cercanías de la plataforma continental.
El metano reaccionó con el oxígeno generando enormes nubes de dióxido de carbono y, por consiguiente, un aumento global de las temperaturas de una media de cinco grados centígrados.
Según los científicos, los fósiles de esa época muestran cambios dramáticos en la vida animal y vegetal, tanto en tierra como en los océanos.
Según Zachos y sus colegas de la Universidad de California, hasta ahora se había calculado que la cantidad de gases invernadero liberados en la atmósfera durante el PETM fue de alrededor de dos billones de toneladas.
El científico señaló que con este nuevo estudio se calcula que la cantidad que tendría que ingresar en la atmósfera para producir resultados similares de calentamiento global sería alrededor del doble, más o menos lo que producirá la combustión prevista de combustibles fósiles en los próximos tres siglos: unos 4,5 billones de toneladas de CO2. "Ahora sabemos que el tiempo necesario de recuperación, como ocurrió en el pasado, es de unos cien mil años", indicó. Las conclusiones del estudio se basan en los efectos que tiene la acidificación del mar en la química del carbonato de calcio, que es el mineral existente en el caparazón de ciertos tipos de fitoplancton y otros organismos marinos. Cuando esos organismos mueren, su concha se deposita en el fondo del mar y se disuelve como resultado de una gran acidez. Esa disolución del carbonato de calcio permite que el mar almacene grandes cantidades de CO2 en forma de iones. "El carbonato de calcio aumenta la capacidad de absorción del fondo marino de manera que, eventualmente, se neutraliza la mayor parte de los cambios de acidez causados por la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera", señaló el científico.